Muchos temas son debatidos en la televisión, en la radio, en los periódicos... Cada medio de comunicación da las noticias y los comentarios desde su punto de vista, bien sea por acuerdos económicos, tendencias políticas, intereses por aumentar audiencias...
Desde esta sección de + Joven queremos aportar algo de luz a esta oscuridad que nos encontramos en los medios de comunicación. Trataremos de desenredar los enredos, o al menos aportar un punto de vista que lógicamente es un punto de vista basado en la moral cristiana.
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Cuaresma en tiempos de prueba.
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| por Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela |
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Vivimos en una sociedad de muchos contrastes, y hay una cierta predisposición en favor del rechazo, de la transgresión, como si necesitáramos disfrutar del gusto de lo prohibido, de lo nuevo, de lo diferente. En nuestra sociedad se ha instalado la creencia de que para ser progresista hay que criticar a los Obispos y fastidiar a los católicos. Esta situación, poco a poco, debilita las convicciones religiosas de muchas personas, y dificulta la adhesión de los jóvenes a la fe y a las tradiciones cristianas.
En este contexto puede resultar muy provechoso para los cristianos el esfuerzo de vivir con especial seriedad las semanas de la próxima Cuaresma. El mensaje de la Cuaresma está en el centro de la fe cristiana. Se trata de prepararnos para celebrar adecuadamente las fiestas de la Pascua, para vivir la Resurrección de Cristo como centro de nuestra fe en Dios, apoyo de nuestra esperanza y justificación de nuestra vida.
La primera invitación de la Cuaresma es dedicar algo más de atención y de tiempo al cuidado de nuestra fe y nuestra vida cristiana. Con un poco de interés todos podemos hacerlo. Podemos, por ejemplo, dedicar unos minutos a leer un pasaje del evangelio, unas páginas de un libro espiritual, como el Kempis, o de los escritos de los santos. Podemos también dedicar unos minutos a rezar, en casa, por la mañana o por la noche. Podemos, incluso pasar unos minutos en el silencio de una Iglesia, ante el Sagrario. Por cierto, los responsables tendrían que estudiar el modo de tener las iglesias abiertas durante más tiempo.
Una segunda dimensión de la Cuaresma es la invitación al arrepentimiento y la penitencia de nuestros pecados. Cuando nos acercamos a Dios, cuando dejamos que la mirada de Jesús ilumine nuestra vida, nos damos de nuestros pecados, nuestras faltas de piedad, de diligencia, de amor y misericordia. Sólo reconociendo nuestras deficiencias podremos librarnos de ellas y mejorar espiritualmente. La oración nos ayuda a sentir con fuerza la presencia de Jesús en nuestro corazón y ver en su presencia la verdad de nuestra vida personal y espiritual. Somos pecadores, y sólo podemos alcanzar la verdad y la paz interior reconociendo nuestras faltas y pidiendo perdón a Dios por ellas.
Los cristianos contamos con la seguridad del perdón de Dios anunciado por Jesús, ofrecido por la Iglesia, en virtud de su pasión y muerte, mediante el sacramento de la penitencia y del perdón de los pecados. La Iglesia ha recibido del Señor el encargo de anunciar y conceder el perdón de los pecados en nombre de Dios y de Jesucristo nuestro salvador. En virtud de la misión y de la autoridad recibida, ha ordenado el modo de celebrar y alcanzar este perdón de Dios mediante la celebración del sacramento. Nadie, ningún sacerdote, ningún grupo, tiene capacidad para modificar las normas de la Iglesia acerca de cómo celebrar este sacramento. El desconcierto y los abusos existentes en torno a este sacramento están haciendo mucho daño en la vida de las parroquias y de los cristianos.
Los cristianos tienen que saber que el ordenamiento eclesial para recibir el perdón de los pecados en el nombre de Dios requiere la confesión personal de los pecados a un confesor autorizado por la Iglesia y la manifestación de un verdadero arrepentimiento con sincero deseo de la enmienda que nos prepara para recibir personalmente del confesor la absolución de los pecados por el ministerio de la Iglesia y en nombre del mismo Dios. Esta manera de celebrar el sacramento no se puede modificar ni sustituir por otras formas llamadas comunitarias en las que se suprimen la confesión de los pecados y la recepción directa y personal de la absolución en nombre de Dios con la fórmula prevista por la Iglesia.
Cuando celebramos este sacramento, los sacerdotes somos meros ministros de la Iglesia, humildes instrumentos y servidores del Señor. Los sacramentos son verdaderas acciones de Cristo Salvador por medio de su Cuerpo que es la Iglesia. No tenemos ningún dominio sobre ellos. Nadie puede modificar a su gusto la manera de celebrarlos sin riesgo de profanarlos y perder su fuerza santificadora. Quien actúa de esta manera comete una grave desobediencia, engaña a los fieles y hiere la comunión eclesial.
Con toda mi autoridad y el mayor empeño de que soy capaz pido a los sacerdotes que siguen impartiendo estas falsas absoluciones generales que desistan definitivamente de esta práctica abusiva, gravemente ilícita y perjudicial. Los fieles no deben dar crédito a quienes les inviten a celebrar el sacramento de la penitencia en contra de las prescripciones de la Iglesia. Hagamos todos un esfuerzo en esta Cuaresma por reconocer al sacramento de la penitencia la dignidad que le corresponde en la vida de la comunidad cristiana y en nuestra propia vida personal. Busquemos en él el perdón de nuestras culpas, facilitemos a los fieles la celebración del sacramento de penitencia de manera personal, con una buena preparación, según el rito previsto por la Iglesia, anunciemos y celebremos el gozo del perdón y de la paz. Sin esta práctica no puede haber crecimiento espiritual en los cristianos ni conseguiremos nunca promover comunidades parroquiales espiritualmente vigorosas.
El tercer ejercicio de la Cuaresma es la caridad, el amor. La caridad fraterna tiene un reverso que es la sobriedad, la austeridad. Para ser efectivos en la ayuda a los hermanos necesitados, antes tendremos que ser más austeros y practicar la sobriedad, resistiendo las llamadas constantes que recibimos a favor del consumismo sin límites, del fatigoso tener de todo sin contentarnos nunca con nada. Hagamos un ejercicio consciente de sobriedad para poder ayudar a nuestros hermanos, para dar limosnas importantes en favor de las misiones, de las actividades de Caritas o de Manos Unidas, de las inacabables necesidades de la Iglesia diocesana.
Recorramos con fervor este camino de la nueva Cuaresma. Vivamos estos ejercicios cuaresmales con intensidad en nuestras parroquias y comunidades. Es un tiempo de progreso y de crecimiento, un itinerario de liberación y de fraternidad. Por delante de nosotros se ven ya las luces de la Resurrección, el resplandor del rostro de Jesús que nos espera con los brazos abiertos en la Casa eterna del Padre común. Esta es la peregrinación de la Iglesia, el itinerario de nuestro crecimiento espiritual, el camino indispensable de la verdadera humanidad.
+ Fernando Sebastián Aguilar,
Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela
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Baztarre (Na-bai) y su defensa de la ley del mercado...abortista. |
| por Jesús Garrido (www.navarraconfidencial.com) |
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| Viernes 25 de enero | Navarra |
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Acabo de leer un teatral artículo de tres insignes miembros de Baztarre, titulado "Sobre el aborto en Navarra y la ley" en el que sin ningún tipo de rubor afirman, refiriéndose al aborto, que "nadie debe erigirse en defensor de los derechos de nadie y menos aún los de un hipotético ser en detrimento de los de otra persona". Con el adjetivo de "hipotético" advertirá el perspicaz lector que se refieren, obviamente, a cualquier criatura viviente en el seno materno. ¿ese artículo es ruin o simple ignorancia?. Para salir de dudas basta leer otro párrafo del mismo artículo: "Para evitar interpretaciones y situaciones de indefensión (como se está poniendo de manifiesto con las denuncias contra las clínicas que practican el aborto), creemos que se hace necesario promover una ley de plazos...". Es decir que, estos progresistas, estos campeones, estos guías de la libertad son los que tienen potestad para decir quien tiende derecho a la defensa y quien no: un niño en el vientre materno es un "hipotético ser" que carece de derecho a la defensa y sin embargo las clínicas abortistas deben ser amparadas por el Gobierno por su situación de indefensión. Tiene narices. Nadie puede erigirse en defensor de nadie...salvo que sean ellos claro. Tiene narices que sean empresas las que hayan cometido varios delitos contra la salud pública, cortado, extraído y tirado a contenedores en la calle a seres humanos, falsificado documentos y ninguneado a varias madres y sin embargo aparecen desde la más rancia y hueca izquierda estos eminentes defensores de la política social que ¡defienden el capital antes que a la persona!.
Unos políticos que no se escandalizan ante la matanza de niños en perfectas condiciones, que son troceados, centrifugados y expulsados por los desagües no merecen la confianza de la gente. Si ésta es la nota dominante de la política, estamos a las puertas del fracaso como sociedad civilizada. Pero ésta, en fin, es la izquierda. Sorda de humanismo, ciega de ideas, muda de autocrítica. Y la derecha no anda lejos.
El artículo, sres. Eceolaza y Mauleón y sra. Marqués, podrían haberlo titulado perfectamente: "Sobre el aborto en Navarra: en Baztarre defendemos la ley del mercado".
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La gran lección del 30 de diciembre |
Fernando de Haro
El Gobierno de Zapatero monta la bronca a cuenta de la celebración por la familia del pasado 30 de diciembre. Palabras gruesas, viejas acusaciones de "nacionalcatolicismo", imprecisiones rotundas sobre las coincidencias con el PP para extender una cortina de polémica.
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Comunicado de la Ejecutiva Federal del PSOE en mitad de las vacaciones de Navidad para responder: "la fe no se legisla", como si alguien lo hubiese pretendido. Vestiduras rasgadas y gran despliegue de energías para "reinterpretar" lo sucedido en la Plaza de Colón. La maquinaria ideología otra vez en marcha para imponerse al hecho: el éxito rotundo de la convocatoria.
Pero la ideologización no sólo proviene de quien asegura que la celebración fue "un acto electoral" (editorial El País 02/01/08), también se cuela entre los que quieren remar a favor. Con buena intención, otros explican el "family day" de Madrid como una "muestra de fuerza de la Iglesia", un ejercicio de poder. Y poder hubo el domingo en Madrid, pero del auténtico, el poder del testimonio de cientos de miles de personas, de la gente-gente que salió a la calle para expresar sus certezas. Auténtico pluralismo democrático.
Los cardenales Cañizares y Rouco supieron en sus intervenciones, con sus palabras de agradecimiento y aliento, destacar que el protagonismo de la concentración era de las familias, de su vida, y no de un algún proyecto político -que no existe- para recuperar una hegemonía -que nadie pretende-.
La celebración en la Plaza de Colón ha dejado claro que la tradición mayoritaria en España entiende y vive la familia como la relación entre un hombre y una mujer, idealmente enfocada a la indisolubilidad, y abierta a la fecundidad de unos hijos, para los que reclama libertad educativa. El partido que gobierna, a juzgar por su reacción, ya ha tomado nota del hecho y lo lógico es que lo hiciera el principal partido de la oposición, que en este momento ultima la redacción de su programa electoral. España es uno de los países que peor política familiar tiene en la Unión Europea porque siempre ha hecho una valoración privada de esta institución. Y con lo sucedido el 30 de diciembre, las cosas pueden empezar a cambiar.
Pero haríamos un flaco favor a todos los que salieron de sus casas el domingo si corriéramos hacia las consecuencias y diéramos por supuesto el origen de lo ocurrido. Como señaló Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, se ha tratado de un hecho inaudito: después de décadas bajo el bombardeo de una cultura dominante que ha atacado y ridiculizado el valor de la familia, la experiencia de cientos de miles de españoles que la perciben como un bien ha sido más potente. Ésta es la fuerza de lo ocurrido en la Plaza de Colón, la fuerza de una experiencia que ha tenido la capacidad de desarrollarse en condiciones muy adversas. Los sistemas de valores y los proyectos sociales, aunque sean buenos, no tienen la capacidad de resistir de ese modo al poder y de generar espacios como sí lo tiene la experiencia de una humanidad mayor, la que genera el cristianismo.
Lo que vimos el pasado domingo no es otra cosa que la expresión de una fe, libremente sostenida, convertida en forma de vida, en cultura, en uno de los ámbitos más concretos: en el doméstico. Ahora sería un gran error "cambiar el método" y administrar todo ese patrimonio que desbordó el 30 de diciembre como si fuera un bien heredado que creciera silvestre y al que se le puede "utilizar" con otro fin.
En lo sucedido está la indicación para continuar la tarea. La Plaza de Colón repleta pone aún más de manifiesto la necesidad de maridos y mujeres, hijos y hermanos, acompañados por un rico tejido de parroquias, nuevos movimientos y comunidades en los que la Iglesia se hace educativa, sobre todo para los adultos. Sería irresponsable, con la euforia del éxito, olvidar que el gran trabajo pendiente, en un país como el nuestro, en el que prácticamente desde el siglo XVII se ha dado por supuesto el catolicismo, es educar en la conveniencia humana de la fe. La familia puede ser una primera evidencia de la ley natural pero, abandonada al naturalismo, sin asumir crítica y positivamente la tradición recibida, está seriamente amenazada. Educación pues y construcción común. Los participantes en la celebración daban por buenos los sacrificios que supone un acto así porque habían tenido la ocasión de "reconocerse" públicamente.
Hay un primer nivel de ese reconocerse que es el de salir a la calle juntos. Es útil en determinados momentos pero no puede ser el habitual para la construcción de una presencia pública. La forma madura del reconocimiento y de la expresión común son las obras: asociaciones, empresas, grupos de todo tipo que de forma cotidiana dilatan, expresan y trabajan por el bien que supone la familia en todos los ámbitos sociales. Es entonces cuando tiene sentido el trabajo político -sin ser herramienta de nadie-. Siempre al servicio de la experiencia.
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'Spe Salvi': la esperanza también es belleza |
La oración, el actuar, el sufrir... son los lugares de encuentro con la esperanza, la fuerza que transforma la sociedad y al hombre.
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Jorge Enrique Mújica
Juan Pablo II escribió 14 Encíclicas. La Eucaristía, el diálogo fe y razón, la unidad en la Iglesia, la vida, la verdad, la doctrina social de la Iglesia, la figura de María, el Espíritu Santo, los santos Cirilo y Metodio, el trabajo, la misericordia divina y Jesucristo Redentor del hombre fueron los temas central de sus ricas reflexiones. 14 Encíclicas. Un cuarto de siglo de pontificado.
Temas que, las más de las veces, levantaron ámpulas y dejaron clara la postura de la Iglesia católica ante el abismo de oscuridad, confusión y desesperación ante el que se abatía la humanidad en argumentos como la moral, el liberalismo, el relativismo, el sincretismo religioso o la pérdida de la fe. Cada Encíclica fue un texto nacido en el momento oportuno como respuesta a necesidades reales y con pautas concretas a seguir para no sumirse en la tristeza de la nada.
El 25 de diciembre de 2005 el Papa Benedicto XVI regalaba al mundo su primera Encíclica, la “Deus caritas est” (Dios es amor) y, dos años más tarde, el 30 de noviembre de 2007, ha ofrecido su segunda, la “Spe Salvi”, sobre la esperanza cristiana. Con ésta quedó confirmada la sencillez y claridad con que un hombre que lleva la teología en la sangre es capaz de comunicar lo elevado con formas tan asequibles.
Echando la mirada a la obra de su predecesor y constatar que sobradamente Juan Pablo II abordó temáticas nodales que dieron pie a debates intelectuales de los más variados tipos y marcaron la línea a seguir a los católicos de todo el mundo en materias de las que apenas se empezaba a hablar como eutanasia, aborto, moral sexual, etc., o remarcar la vigencia de la doctrina pontificia en áreas como la propiedad privada, el desarrollo humano, economía y materialismo; puede venir la tentación de preguntarse: y Encíclicas dedicadas al amor y a la esperanza, ¿qué? ¿Qué resuelven? ¿Qué aportan al debate intelectual en el mundo?
Aunque no sólo, la obra de Juan Pablo II respondió a su tiempo y dejó un legado vigente para la posteridad. Si, en buena parte, el papa Wojtyla trató de ir a las ramas del árbol que acusaban podrirlo, y a través de ellas a la raíz, tanto ésta como la anterior Encíclica de Benedicto XVI van directamente a la raíz y ésta es específicamente su aportación: dar a conocer la importancia de argumentos tan esenciales para la vida de todo fiel cristiano de cara a las realidades que a diario le acompañan.
Es verdad que no se puede esperar de modo inmediato una aportación al debate entre intelectuales del mundo. Y es que el primer y más importante debate es el que se fragua, tras la lectura de la “Spe Salvi”, en uno mismo. Un debate ante una constatación que parte, como explica Benedicto XVI, de la natural experiencia, de la personal verificación: todo hombre, yo en mi individualidad, tengo esperanzas a lo largo de mi existencia. Cuando esas esperanzas se cumplen, cuando las alcanzamos, se percibe con nitidez que no lo eran todo. Y es aquí cuando surge la necesidad más definitiva, el principio más desgarrador, la causa más sublime ante la que nos inclinamos: necesitamos una Esperanza que vaya más allá, necesitamos lo Infinito, necesitamos Al Infinito, a Dios. Dios es nuestra Esperanza.
Sí, se puede cuestionar la “utilidad” de afrontar temas como el amor o la esperanza si se les ve de lejos, si nos mantenemos a distancia y se pierde la percepción de las implicaciones que ambas virtudes tienen en la propia vida y en relación con todos los hombres que nos rodean. Y aun así, incluso de lejos, no se puede permanecer indiferente.
"Esperanzas" fallidas del siglo XX
Como explica el Papa, en la primera parte, la época moderna desarrolló la esperanza de instaurar un mundo perfecto aparentemente posible gracias a los avances de la ciencia y a una política fundada “científicamente”. Se intentó reemplazar la esperanza Bíblica por la esperanza en el reino del hombre.
Pero al pasar los años se ha visto claramente que esa “esperanza para todos” se alejó cada vez más del sentido de solidaridad de los hombres y se transformó en ser feliz contra los otros o sin los otros (ahí está el comunismo como botón de muestra). La esperanza no cristiana fue una esperanza contra la libertad porque la situación de las realidades humanas depende en cada generación de la libre decisión de los hombres que pertenecen a ella.
Pero la Encíclica pontificia no se queda en la reflexión teórica y la constatación fenomenológica. “Baja” a cuatro lugares donde esa esperanza se aprende y ejercita. El lugar primero y esencial es la oración. Y es que el que reza nunca está solo totalmente. Bien lo explica Benedicto XVI cuando escribe: “Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad. El modo apropiado de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso, capaces para los demás” (Cfr. No. 33 Spe Salvi).
"Dios no es indiferente"
El segundo y tercer lugar es el actuar y el sufrir. Y es que “toda actuación seria y recta del hombre es esperanza en acto (…) Nuestro obrar no es indiferente ante Dios y, por tanto, tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia” (cfr. No. 35 Spe Salvi). El sufrimiento es también un lugar para la esperanza en cuanto que lo que cura al hombre no es esquivarlo y huir del dolor, “sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Cfr. No. 37 Spe Salvi).
Y es que no se trata de un afán masoquista, sino de “tener la capacidad de aceptar el sufrimiento por amor del bien, de la verdad y la justicia” pues cuando mi bienestar “es más importante que la verdad y la justicia, entonces prevalece el dominio del más fuerte; entonces reinan la violencia y la mentira. La verdad y la justicia han de estar por encima de mi comodidad e incolumidad física, de otro modo mi propia vida se convierte en mentira” (Cfr. No. 38 Spe Salvi).
El cuarto lugar es el juicio: “un mundo sin Dios es un mundo sin esperanza. Sólo Dios puede crear justicia. Y la fe nos da esa certeza: Él lo hace. La imagen del juicio final no es en primer lugar una imagen terrorífica, sino una imagen de esperanza; quizás la imagen decisiva para nosotros de la esperanza. (…) Es una imagen que exige la responsabilidad” (cfr. No. 44 Spe Salvi). “El juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguiría debiéndonos aún la respuesta a la pregunta sobre la justicia (…) Si fuera pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor para todos nosotros” (cfr. No. 47 Spe Salvi).
Benedicto XVI ha vuelto a lo esencial. Ha escrito sobre la Esperanza única, la cristiana, la definitiva y más importante. Es verdad que echando una mirada al mundo, ese mundo con sus guerras, hambrunas, desastres naturales, fratricidios, terrorismo, puede surgir una pregunta más: ¿es posible vivir con esperanza ante ese triste espectáculo? A mi juicio, uno de los puntos secundarios mejor tratados por el Papa es éste.
Él mismo responde cuando afirma: “Puesto que el hombre sigue siendo siempre libre y su libertad es también siempre frágil, nunca existirá en este mundo el reino del bien definitivamente consolidado. Quien promete el mundo mejor que duraría irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez” (Cfr. No. 24 Spe Salvi).
Sin embargo, pese a que no es posible un reino del bien total en este mundo, sí es posible un reino de esperanza; una esperanza no inactiva sino, como explica el Pontífice, performativa (cfr. No. 10 Spe Salvi), transformativa y sostén de la existencia. Queremos la salvación: la salvación del mal de la guerra, del terrorismo y de todas esas otras plagas. Pero, como escribió el apóstol, “nosotros no somos salvos sino en esperanza” (Rom 8, 24). La mirada de todo creyente está disparada a la otra vida, está clavada en Dios; somos ciudadanos del cielo en peregrinación por la tierra.
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El caballero y el leproso
Tras la lectura de la “Spe Salvi” me ha venido a la mente una leyenda leída hace tiempo, que viene muy a cuento y vale la pena recordar.
“Se había extraviado un caballero yendo de caza por el bosque. Mientras caminaba al azar, siempre atento a la posible voz de un compañero, oyó en lo más oscuro de la selva un canto de admirable suavidad. Lleno de asombro, dirigió sus pasos hacia el punto de donde venía la voz, y aquí se produjo la gran sorpresa.
Cantaba un pobre leproso, con su pobre carne roída por el mal.
- ¿Es posible que cantes con alegría hallándote en estado tan lastimoso?
Respondió el enfermo:
- ¿Acaso no tengo motivos suficientes para alegrarme y cantar? ¿No ves como la única pared que me separa de Dios, este mísero cuerpo, va desmoronándose poco a poco, y que mi espíritu aguarda con esperanza el momento de volar libre hasta Dios? Esta es la causa de mi alegría y el motivo de mis cantos.”
En “Jesus de Nazareth”, obra que ha visto la luz no hace muchos meses, Benedicto XVI hace surgir una gran pregunta, La Pregunta: “… ¿Qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es sencilla: a Dios. Ha traído a Dios. Ha traído a Dios: ahora podemos invocarlo.
Ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo. Jesús ha traído a Dios y, con Él, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo la dureza de nuestro corazón nos hace pensar que esto es poco. Sí, el poder de Dios en este mundo es un poder silencioso, pero constituye el poder verdadero, duradero” (Jesús de Nazareth página 69).
¡Ha traído la esperanza! “Nosotros necesitamos tener esperanzas –más grandes o más pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza sólo puede ser Dios (…) Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto” (Cfr. No. 31 Spe Salvi).
Sí, debemos ser como el leproso y no unos de corazón duro o indiferente que hagan aparecer tan gran regalo como una nimiedad. El Papa ha apuntado a lo esencial. Ya lo había dicho él mismo en un discurso como cardenal, “sólo la belleza nos salvará”. Sí, la belleza de saber que podemos ir más allá del terror y el temor que en nuestro presente aparenta cernirse sobre la tierra.
La belleza nos salvará si nos esforzamos y tratamos de cambiar nuestras realidades, las estructuras de pecado, por unas que hagan a este hogar común, una verdadera casa para el hombre. Y eso lo lograremos cuando percibamos la belleza de la fe que es esperanza y esto es precisamente lo que el Papa trata de hacernos captar a lo largo de los 50 concretos, concisos y ricos puntos de esta gran Encíclica.
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Más de 50 sectas satánicas actúan en España |
El mayor experto de la Iglesia española en estos temas tiene catalogados 54 grupos diabólicos.
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escrito por Juan Manuel Rodríguez
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Más de 6.000 personas adoran a Lucifer en nuestro país. Las zonas de mayor implantación son el Levante y las grandes urbes como Barcelona. La Iglesia en España ha dado la voz de alarma. A través de Manuel Guerra, sacerdote de Burgos y máximo experto eclesiástico en estos temas -toda una autoridad dentro y fuera de nuestro país- ha denunciado a LA RAZÓN la existencia de más de 50 sectas satánicas operando de forma activa y peligrosa en la península. El culto al diablo se está generalizando y con ello diversos rituales satánicos. Según estos datos más de 6.000 personas estarían enganchadas a estos movimientos diabólicos. Madrid, Barcelona y, sobre todo, la Comunidad Valenciana son los lugares de mayor implantación de estos grupos. Está confirmado que tanto la secta "Toro" como "Hermanos de Changó" han practicado sacrificios humanos.
El poeta francés del siglo XIX P. Baudelaire afirmó que "la astucia más hábil del diablo es convencernos de que no existe". En el Occidente actual esa máxima parece cumplirse, pues, paradójicamente, junto al descreimiento generalizado proliferan las sectas satánicas y el culto al "Príncipe de este mundo".
Durante los últimos años la Iglesia, al tiempo que en ambientes católicos se relativiza -cuando no se niega- la existencia del demonio, ha insistido frecuentemente en la influencia de Satanás en el mundo. El propio cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dicho que "La cultura atea del Occidente moderno vive todavía gracias a la liberación del terror de los demonios que le trajo el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo se apagara, a pesar de toda su sabiduría y de toda su tecnología, el mundo volvería a caer en el terror y en la desesperación. Y ya pueden verse signos de este retorno de las fuerzas oscuras, al tiempo que rebrotan en el mundo secularizado los cultos satánicos".
Demonismo en España
Nuestro país no es ajeno a ese rebrote. El sacerdote Manuel Guerra, catedrático en la Facultad de Teología del Norte de España, doctor en Filología Clásica y en Teología Patrística y el máximo experto en sectas de la Iglesia española, tiene catalogadas un total de 164 sectas satánicas, de las cuales más de 50 operan en el territorio español. Por su parte, José Antonio Fortea, párroco de Nuestra Señora de Zulema, en la diócesis de Alcalá de Henares, exorcista y estudioso de la Demonología, asegura que en España el número de estas sectas superaría las 100, de las cuales sólo en la Comunidad de Madrid estarían implantadas alrededor de 30.
Su número exacto, sin embargo, es muy difícil de determinar, ya que, como afirma Manuel Guerra a LA RAZÓN, "la mayoría de las sectas satánicas y sus grupos tratan de permanecer ocultas, desconocidas, a no ser para sus miembros y muy pocos más". "Prefieren dividirse y subdividirse a formar un grupo numeroso, que, aunque contaría con más fuerza, estaría más expuesto al desvelamiento de sus secretos y a las denuncias, con la consiguiente localización de los centros e identificación de sus adeptos, su represión y disolución".
Por razones tácticas el número de sus miembros suele ser muy reducido (entre 10 y 25), aunque algunas tienen varios grupos. Continuamente aparecen y desaparecen nuevas sectas demoníacas y en muchas ocasiones los miembros de unas no saben de la existencia de otras. Según Guerra el demonismo español está integrado por más de 6.000 personas. De ellas 2.000 pertenecen a sectas, algo más de 1.500 son creyentes en Lucifer, Satanás, etc., y mantienen relación con algunas de las sectas, aunque no estén incorporados a las mismas, y aproximadamente un grupo de 3.000 estaría dividido entre practicantes de magia negra, el ocultismo de signo satánico, el vampirismo o la brujería. El resto lo forman adeptos de la música heavy-metal en su vertiente satanista.
Las zonas de nuestro país donde más implantación tienen las sectas satánicas son el Levante, desde Barcelona hasta Valencia, provincias mediterráneas costeras como Murcia, Almería o Málaga, y en general todas las grandes ciudades. Madrid y Barcelona ocupan los primeros puestos por número de estas sectas, habiendo experimentado la segunda un aumento considerable en los últimos años.
Este actual auge del satanismo se debe, según Manuel Guerra, a numerosos factores, entre los que destacan "la profunda crisis de los principios y de los valores tanto religiosos como éticos. Una crisis agravada por el permisivismo, por el consumismo y por el laicismo, promovidos a veces por no pocos gobiernos occidentales". La "fascinación por lo oculto" es otro de los factores que influyen en este aumento del culto al diablo. Otros expertos como Giuseppe Ferrari, secretario general del italiano "Grupo de investigación e información sobre las sectas", indican que buena parte de las personas que llegan al satanismo lo hacen por frecuentar ambientes esotéricos, mágicos y ocultistas hasta llegar a habituarse a las ideas y prácticas de los mismos, al "deseo de ir más allá para experimentar nuevas vías de conocimiento", así como la participación en reuniones espiritistas para la evocación de seres particulares, donde no es difícil que se llegue a la "invocación de espíritus demoníacos".
Crímenes rituales y hornos crematorios
Los adeptos de las sectas satánicas celebran actos del culto demoniaco, tales como las misas negras o los robos de cálices y hostias consagradas para su profanación en misas u orgías rituales. También son frecuentes los sacrificios de animales e incluso en ocasiones humanos. El profesor Guerra dice que los relatos de crímenes rituales, sobre todo del satanismo, han disparado la imaginación popular que no conviene "exagerar ni generalizar" y que los números de muertos rituales en muchos casos aparecen hinchados. Por otro lado asegura que estas sectas utilizan "últimamente crematorios portátiles que permiten incinerar los restos en el acto mismo" y que "suelen comprar hijos de emigrantes, gitanos, etc. De esa forma nadie reclama y no puede iniciarse una investigación policial ni el proceso judicial". Testimonios de ex miembros de sectas satánicas han confirmado esta práctica. Según explican, embaucan a los padres del bebé que va a ser sacrificado, diciéndoles que éste irá a una familia que no puede tener hijos y que los padres han de renunciar a cualquier contacto posterior. Está confirmado que sectas españolas como la denominada "Toro" (única que se mantiene desde la Edad Media) o los "Hermanos de Changó" han practicado sacrificios humanos en sus rituales.
(Artículo publicado el "La Razón" de Madrid) |
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¿Por qué confundir género y sexo? |
| escrito por María Calvo (Publicado en La Gaceta de los Negocios) |
Tras este aparente desliz gramatical existe una intencionada finalidad política premeditada
En los últimos años es usual oír hablar del género. Expresiones como impacto de género, opción de género, violencia de género o perspectiva de género forman parte del vocabulario común en documentos tanto oficiales como divulgativos. Se utiliza con naturalidad un término erróneo desde el punto de vista lingüístico pues lo correcto sería utilizar la palabra sexo. Son palabras que en inglés se entienden como prácticamente sinónimas, pero que en castellano son muy diferentes, ya que la palabra sexo es una categoría biológica, mientras que la palabra género pertenece al ámbito gramatical. Sin embargo, tras este aparente desliz gramatical existe una intencionada finalidad política meticulosamente premeditada.
Su origen data de los años 60 cuando, al abrigo de las teorías de Beauvoir, surge un inicial feminismo de género, según el cual la masculinidad y la feminidad no están determinados por el sexo, sino por la cultura. Sus ideólogos beben, asimismo, de diversas teorías marxistas y estructuralistas, como las proporcionadas por Friedrich Engels, quien predicó la unión de feminismo y marxismo. También Herbert Marcuse, con su invitación a experimentar todo tipo de situaciones sexuales, fue otra de sus fuentes de inspiración.
Según sus defensores, los géneros masculino y femenino, serían una "construcción de la realidad social" y por ello, deberían ser abolidos en beneficio de la proclamación y reconocimiento de la existencia de cuatro, cinco o seis géneros, según diferentes consideraciones: heterosexual femenino, heterosexual masculino, homosexual, lesbiana, bisexual e indiferenciado. Correspondería a cada individuo elegir libremente el tipo de género al que desea pertenecer en las diversas situaciones y etapas de su vida, resultando justificable cualquier actividad sexual. Consideran sus ideólogos que, aunque muchos crean que el hombre y la mujer son expresión natural de un plano genético, el género es producto de la cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea la “verdadera naturaleza” de todo individuo.
Esta ideología fue introducida en las Naciones Unidas en un primer momento como una política medioambientalista que buscaba la reducción del crecimiento demográfico mediante el fomento del denominado sexo ecológico, es decir, de las relaciones homosexuales. Así, bajo los auspicios de esta organización se desarrolló en la India (Bangalore, 1992) la reunión de un grupo de expertos sobre planificación, salud y bienestar familiares, en la que se adoptó la siguiente recomendación: “Para ser efectivos a largo plazo, los programas de planificación familiar deben buscar reducir no sólo la fertilidad dentro de los roles de género existentes, sino más bien cambiar los roles de género a fin de reducir la fertilidad”.
Más tarde, la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Pekín, 1995) fue el escenario elegido por los promotores de la nueva perspectiva para lanzar una fuerte campaña de persuasión y difusión. Allí se vendió la ideología de género como la forma de liberar a las mujeres de los roles impuestos en el ámbito biológico. Con tal fin, se desprecia la maternidad y, en consecuencia, se desestabiliza la familia como institución social. Los partidarios de la perspectiva de género proponen algo tan temerario como la inexistencia de un hombre o una mujer naturales, que no hay conjunción de características, ni una conducta exclusiva de un sólo sexo, ni siquiera en la vida psíquica. Así, la inexistencia de una esencia femenina o masculina nos permite cuestionar en lo posible si existe una forma natural de sexualidad humana. No existirían dos sexos, sino más bien muchas "orientaciones sexuales".
Desde dicha cumbre la "perspectiva de género" ha venido infiltrándose en diferentes ámbitos, no sólo de los países industrializados, sino también de los países en desarrollo. El concepto de género está enclavado en el discurso social, político y legal contemporáneo. Ha sido integrado en la planificación conceptual, en el lenguaje, los documentos y programas de los sistemas de las Naciones Unidas y por desgracia también de nuestro país, intentando un cambio cultural gradual, la denominada de-construcción de la sociedad, empezando por la familia y la educación de los niños.
La ideología de género es contraria a la dignidad de la persona, puesto que la utiliza como medio para el logro de sus objetivos, ignorando que el sexo es constitutivo de la persona (no sólo atributo de la persona) y que la persona en sí es, como dijera Santo Tomás de Aquino, “lo más noble y digno que existe en la naturaleza”. Pero se trata además de una ideología vacía, construida sobre falsedades fácilmente rebatibles desde la ciencia actual, que ha revitalizado, mediante demostraciones empíricas, la importancia esencial de la naturaleza en la existencia del dimorfismo sexual, al margen de cualquier tipo de “construcción social”.
Es cierto que la cultura y la crianza nos afectan e influyen, pero también es innegable que la naturaleza —neuronas, sustancias químicas del cerebro, hormonas y, por supuesto, los genes— deja en nosotros una huella imborrable. Todas esas brisas, naturales y sociales, soplan a nuestro alrededor. Ante este panorama no tiene sentido hablar de naturaleza o de cultura por separado, sino sólo de su interacción. Las posiciones extremas son insostenibles: los genes no pueden operar en el vacío, ni el entorno por sí solo conformar un ser sintiente y actuante a partir de la nada. En palabras del psiquiatra Le Vay, “como los narcisos, nos movemos de acá para allá con las corrientes de la vida, pero nuestras raíces nos atan a un lugar propio en el fondo del río”
Agea.org
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La Conferencia Episcopal Española pone en marcha una campaña de comunicación
para informar a la sociedad sobre el nuevo Sistema
de Financiación acordado con el Gobierno y para
dar a conocer la labor de la Iglesia
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El objetivo es fomentar una mayor responsabilidad de los católicos
y de las personas que aprecian la labor de la Iglesia en la sociedad.
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha presentado una campaña publicitaria, que busca dar a conocer la razón de ser principal de la Iglesia (su misión evangelizadora) de la que se deriva una ingente labor social, educativa, asistencial, etc., que repercute en beneficio de la sociedad. Asimismo, la campaña informa también de las líneas básicas del acuerdo de financiación alcanzado entre el Estado y la Santa Sede en diciembre de 2006, por el que se elimina la dotación directa del Estado a la Iglesia, se aumenta la asignación del IRPF del 0,5 al 0,7 por ciento y se elimina la exención del IVA.
Esta campaña, que se plantea con vocación de continuidad en el tiempo, incluye algunas de las acciones del plan de Comunicación dirigido a garantizar el sostenimiento económico de la Iglesia Católica en el futuro. Ha sido dirigida por el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, de la CEE, cuyo obispo responsable es Mons. D. Antonio Algora Hernando, obispo de Ciudad Real y cuyo director es Juan José Beltrán Yagüe. Les ha asesorado en su trabajo una Comisión compuesta por Mons. D. Juan del Río Martín, obispo de Asidonia-Jerez y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, Mons. D. Jesús Catalá Ibáñez, obispo de Alcalá de Henares y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral, el P. Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, José María Gil Tamayo, Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, e Isidro Catela Marcos, Director de la Oficina de Información de la CEE.
La empresa seleccionada, por concurso, para desarrollar el Plan de Comunicación ha sido Advise una consultora especializada en marketing, publicidad y comunicación, fundada en 2004. Su presidente y socio fundador, Guillermo Navarro Marqués, ha sido, entre otros cargos, Presidente de Ad Hoc Young & Rubicam, Supervisor de Cuentas de McCann Erickson y ha trabajado para empresas como la Asociación Española Contra el Cáncer, Antena 3 TV, Comunidad de Madrid, Repsol YPF, Telefónica Móviles, General Motors, etc.
En la creatividad y realización técnica de la campaña han trabajado conjuntamente, Stefano Palombi, creativo publicitario italiano de gran prestigio y experiencia en el sector, que ha trabajado en campañas similares para la Conferencia Episcopal Italiana, y el creativo español – ex director creativo ejecutivo de Young & Rubicam -, Arturo López.
La primera fase de la campaña, que se llevará a cabo durante un mes (del 6 de noviembre al 7 de diciembre) se desarrollará en televisión, prensa e internet. Por un lado, durante la primera semana (del 6 al 10 de noviembre) se pasarán por televisión infocomerciales de 60 segundos, elaborados en un tono documental e informativo, para explicar la novedad del acuerdo entre el Estado y la Santa Sede. Durante las semanas siguientes aparecerán inserciones publicitarias en suplementos de prensa e internet, así como spots en televisión, realizados en un tono publicitario y basados en la fuerza del testimonio de casos reales (sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares), que desarrollan la misión de la Iglesia en diferentes ámbitos de la sociedad.
La campaña muestra cómo la Iglesia Católica forma parte de la vida cotidiana de nuestro país: está presente en los acontecimientos más importantes de la vida de las personas; sus miembros son personas que entregan su vida a los demás: sacerdotes y agentes de pastoral, que están al servicio de la comunidad cristiana, desempeñando una labor discreta y muchas veces ignorada, pero que resulta decisiva para el bien común de la sociedad; y tiene repartidos por el mundo a miles de misioneros que predican el Evangelio de Jesucristo y que, desde la experiencia del Amor de Dios, están al lado del prójimo, de manera particular de los más necesitados. Esta labor se desarrolla gracias al trabajo de obispos, religiosos, religiosas y seglares que a diario llevan a cabo su actividad, entre otros muchos lugares, en más de 23.000 parroquias; cerca de 850 monasterios de clausura; numerosas órdenes y congregaciones, más de 200 hospitales y ambulatorios; 300 guarderías, 900 orfanatos y más de 1600 centros de acogida y de reinserción familiar y social.
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Es hora de dialogar y construir |
CAMPAÑA DE POLÍTICOS Y MEDIOS CONTRA LA IGLESIA
Por José Luis Restán
No es bueno para la propia salud mental cultivar la sensación de verse asediado. Pero de ahí a esconder la cabeza como los avestruces va un trecho. Y es que desde la transición democrática no se había visto un ataque tan furibundo contra la Iglesia Católica como el que se viene produciendo en las últimas semanas desde tribunas mediáticas y políticas. En esta situación conviene recordar la exhortación de Pablo a Timoteo, sobre el espíritu de fortaleza, amor y buen juicio, que los cristianos hemos recibido, y que debe guiar nuestra actuación, más aún en periodos de tormenta.
Comencemos con la arremetida de Santiago Carrillo, que es todo un símbolo. Estamos ante uno de los personajes clave de la Transición, porque bajo su batuta el PCE apostó por la reconciliación y por el futuro. Un hombre como Carrillo, que en su juventud había encarnado el fanatismo ideológico y el recurso a la violencia política, hizo su particular tránsito hacia el reconocimiento del sistema de libertades, y optó por el pacto de convivencia con quienes habían sido sus adversarios. Era el Carrillo que se entrevistaba en secreto con el cardenal Tarancón, que se abrazó con Manuel Fraga en el Club Siglo XXI y que convenció a los suyos de que había que aceptar la Monarquía y honrar a la bandera roja y gualda. Hombres como él, a uno y otro lado de la orilla, hicieron posible aquella aventura, que una utopía suicida tiende ahora a dinamitar.
¿Es el mismo, el Carrillo que escuchamos la pasada semana tronando contra la Iglesia? La pregunta, naturalmente, es retórica, pero esconde una cierta nostalgia. Dice el anciano comunista que la Iglesia de hoy es la misma que la de los años 30, que entonces lanzaba su cruzada contra la República y ahora la dirige contra el Estado democrático. Dos mentiras por el precio de una, Don Santiago, y usted lo sabe. En los años 30, la jerarquía y el conjunto de las asociaciones seglares católicas defendieron la legalidad republicana, aun a sabiendas de que el nuevo régimen llegaba lastrado por una atávica hostilidad hacia la Iglesia. Sólo el caos y la violencia derramados como un torrente sobre los católicos, muchas veces orientado y dirigido con los propios resortes del poder, decantó a la mayoría de ellos contra un Estado en descomposición, que devoraba a sus propios ciudadanos.
Junto a la insidia sobre la historia, la calumnia sobre el presente. ¿Qué desvela el j’acuse de Carrillo, cuando dice que la Iglesia mantiene hoy una cruzada contra el Estado democrático? En el fondo es la pretensión de que no exista un sujeto social capaz de oponerse al proyecto cultural del zapaterismo, es el viejo laicismo que no reconoce a los católicos la posibilidad de ser protagonistas de la vida pública, porque sólo la ideología del poder estaría legitimada para moldear al buen ciudadano.
¡Cuántos meandros tiene la historia! El estalinismo reverdece en el anciano Carrillo, y su amor por las libertades y la reconciliación queda ya como una estación pasada. Pero la voz de Carrillo suena dentro de un coro, no sé si perfectamente orquestado. De haber una batuta, estaría en el diario de siempre, rediseñado gráficamente pero entrampado en sus viejos demonios, y entre los principales, la Iglesia. En la semana de las beatificaciones no podía faltar la andanada editorial de El País, empeñado en dibujar un retrato brutal: ésta sería una Iglesia nostálgica del régimen de cristiandad, que pretendería imponer su hegemonía cultural y que habría optado descender a la arena política apoyando a un determinado partido.
Nada de esto tiene que ver con las preocupaciones reales de la Iglesia en España, que contribuyó activa y generosamente a la Transición, y que ha aprendido a moverse con libertad en un escenario de pluralismo cultural. Nadie puede vislumbrar, ni en los pronunciamientos episcopales ni en las iniciativas libres del laicado católico, una pretensión de imposición o de hegemonía, sino una propuesta ofrecida a la libertad de la gente. Una propuesta de la que se puede evidentemente discrepar, que comparece con sus propias razones para someterse a un debate a campo abierto, pero que no puede ser silenciada ni vituperada, aunque sólo sea por su arraigo social y por la experiencia de la historia. Es curioso que un filósofo izquierdista y ateo como Gustavo Bueno haya roto una lanza a favor de ese protagonismo que tantos quieren negarle ahora a la Iglesia.
Lo que hoy está en juego no es la supuesta anomalía de una Iglesia empeñada en no dejarse amordazar ni marginar, sino cuál es el contenido de nuestra convivencia civil. ¿Debe ser ésta un espacio habitado tan sólo por aquellos sujetos y propuestas sancionados por el poder político, o debe ser un lugar de encuentro y diálogo abierto entre diversas tradiciones e identidades, entre las cuales, y tratándose de España, el catolicismo no puede ni debe faltar? Esta última opción es la que refleja el artículo 16 de nuestra Constitución, cuyo espíritu está siendo sistemáticamente traicionado por el programa de Zapatero y contestado por la doctrina de un laicismo empeñado en repetir los errores de nuestra atormentada historia.
En este contexto, tan malo sería para los católicos españoles aceptar la marginación como entrar en el síndrome de la ciudadela asediada. Nuestro campo es el mundo, como dice el Evangelio de san Mateo, y eso no lo puede cambiar ningún Gobierno ni grupo mediático. Es la hora de dialogar y construir, de vivir la fe al aire libre, de comunicar sin miedo las razones de nuestra esperanza. Es la hora de generar comunidad, de generar obras en todos los campos y de desarrollar una nueva propuesta educativa. No es una tarea que pueda encerrarse en un plan de acción, sino una vida que no acepta sumergirse y que sale a la luz, pacientemente, con toda su potencia creativa.
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Madre Teresa: Noche oscura pero cerca de Dios |
Forumlibertas/CEu
Brian Kolodiejchuk, autor del libro sobre su "prueba de fe", asegura que no hubo “ni un segundo” en que la santa pensara que Dios no existía.
En una conferencia pronunciada en la Universidad CEU San Pablo, el padre Brian Kolodiejchuk ha profundizado en la intensa relación de la Madre Teresa con Jesús, un fuerte vínculo del que –ha aclarado- también fue expresión la ‘noche oscura’ como un modo de estar más cerca de Él, “de compartir su dolor con Cristo”
La ‘noche oscura’, esa sensación de desvalimiento y desaliento místico que experimentó la Madre Teresa, según revela el libro del padre Brian Kolodiejchuk –el postulador de su causa de canonización-, no puede entenderse en ningún modo como una crisis de fe. Así lo ha aclarado el propio autor de ‘Madre Teresa: Ven y sé mi luz’, en una conferencia pronunciada en la Universidad CEU San Pablo el 18 de septiembre.
El padre Kolodiejchuk calificó a la referida ‘noche oscura’, como “una prueba de fe”. Algo muy distinto a una crisis de fe, ya que, como muy gráficamente ha asegurado, no hubo “ni un segundo” en el que la Madre Teresa pensara que Dios no existía.
¿Qué fue entonces la ‘noche oscura’? El padre Brian Kolodiejchuk ha afirmado que en el caso de la Madre Teresa fue una experiencia más profunda aún que una prueba de fe, cabe hablar más de “una prueba de amor”.
La ‘noche oscura’ de la conocida como ‘Santa de los Pobres’ fue el sentimiento de desamparo de una persona que después haber vivido un estrechísimo vínculo personal con Cristo comienza a “no sentirse amada por Él”. Una sensación que, con el tiempo, la Madre Teresa entendió como la manifestación del “carisma que había recibido”.
Su desamparo, ha aseverado el ponente, fue “su manera de vivir la relación con Cristo, de acercarse a Él, de compartir con Él su dolor”. Así, la Madre Teresa concibió su oscuridad como una “pequeña parte de la que Cristo experimentó en la tierra”, lo que contribuyó a unirla más a Jesús en la Cruz. La oscuridad de la Madre Teresa fue la luz de Cristo que los demás veían en ella, ha subrayado el padre Kolodiejchuk.

En este sentido se entiende la apasionada oración de la Madre Teresa en la que dice aceptar que Jesús se separe de ella con tal de que ello “lleve a otros hacia Ti”. Y continuaba la beata, “tu felicidad es todo lo que quiero, quiero saciar tu sed con cada gota de sangre que puedas encontrar en mí”. Tras leer estas palabras el padre Kolodiejchuk se ha interrogado: “¿Esto no es acaso una expresión de amor?”.
La ‘noche oscura’ nos enseña “la posibilidad de unir nuestro sufrimiento con la Cruz de Jesús” y es por ello por lo que la revelación pública de lo que fue constituye un testimonio valiosísimo. El carisma –ha recordado el autor de ‘Madre Teresa: Ven y sé mi luz- “es más para los demás, para la Iglesia, que para ella misma. Siendo beata y, espero, santa, su legado es también para el bien de la Iglesia”. |
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La sangre de los mártires |
Juan Manuel de Prada
Fuente: conoze.com
La próxima beatificación de 498 mártires de la Guerra Civil ha levantado ronchas entre los gerifaltes y sicarios del Régimen, que ven en ella un desafío a la llamada Ley de Memoria Histórica. Y vaya si lo es. Se trata, sin duda, del más formidable desafío que se pueda concebir. La beatificación de los mártires nos recuerda, en primer lugar, que la Guerra Civil no fue esa historieta de buenos y malos que el Régimen pretende imponer, donde unos ponían la sangre y otros el plomo. La beatificación de los mártires nos recuerda que la Segunda República, erigida por el Régimen en espejo de virtudes en el que nuestra democracia debe contemplarse, estimuló y exacerbó el odio antirreligioso desde el instante mismo de su fundación y permitió que, tras el alzamiento militar, la cacería indiscriminada del católico se convirtiese en el pasatiempo predilecto de las milicias socialistas, comunistas y anarquistas, a las que los irresponsables gobernantes republicanos proveyeron de armas para que pudiesen traducir en cadáveres el odio que previamente les habían inoculado. Más de siete mil religiosos fueron martirizados en aquellas jornadas de oprobio; el número de seglares que corrieron idéntica suerte aún no ha sido fijado, pero su establecimiento —si es que algún día se logra— dejará chiquitas esas cifras. El Régimen no soporta que tales muertos sean conmemorados, porque deslucen la memoria distorsionada y sectaria de aquel conflicto.
Pero la naturaleza del desafío que supone la beatificación de los mártires es de una naturaleza mucho más honda. La llamada Ley de Memoria Histórica se funda sobre una argamasa de rencor y apriorismos ideológicos falaces. Primero se establece que quienes combatieron en el bando republicano fueron unos luchadores por la democracia y la libertad (cuando lo cierto es que muchos de ellos combatieron por instaurar las más feroces formas de tiranía imaginadas por el hombre); después se trata de mantener viva su memoria para que sirva como acicate del resentimiento, para que ese resentimiento siga infectando la convivencia de los españoles. La sangre de los mártires se alza contra este propósito cainita. Pues quienes ahora van a ser beatificados no fueron asesinados por simpatizar con tal o cual ideología; tampoco lo fueron por batallar en tal o cual bando. Fueron asesinados, única y exclusivamente, por profesar la fe católica, por ser testigos de Cristo. La Iglesia no beatifica a curas trabucaires que se echasen al monte a pegar tiros; tampoco a católicos que fuesen condenados a muerte por haber conspirado contra la República. El reconocimiento de la muerte martirial exige como condición sine qua non que no interfieran motivos de índole política; mártir significa «testigo», y sólo quienes fueron asesinados por dar testimonio de su fe merecen tal reconocimiento.
Y aquí radica, precisamente, la naturaleza desafiante de aquellas muertes. Los mártires que van a ser beatificados podrían haber salvado el pellejo abjurando de su fe; pero su entereza no tembló en aquel trance: entendieron que la fe que profesaban bien merecía el sacrificio del don más valioso que al hombre le es entregado. Y entendieron también que ese sacrificio máximo sólo sería valioso si imitaba el sacrificio redentor del Gólgota. Aquellos hombres y mujeres murieron perdonando a quienes los mataban, murieron amando a quienes los mataban, seguros de que su sangre se convertiría en fermento fecundo. Aquí radica la belleza de su sacrificio, la escandalosa y subversiva belleza de su muerte: murieron con la alegría de saberse amados por Quien iba a acogerlos en su seno, murieron amando a quienes los odiaban, seguros de que ese amor derramado sobre la tierra no sería baldío, seguros de que su sangre acabaría propiciando una cosecha fecunda de reconciliación. Conmemorar a aquellos mártires significa reafirmar su voluntad de amor, significa exorcizar el odio, significa celebrar la belleza de la vida que vuelve a florecer generosamente incluso allí donde ayer se sembró la muerte. Y significa, desde luego, un desafío formidable para quienes se alimentan con el veneno del rencor, los gerifaltes y sicarios del Régimen. |
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Hechos categóricos acerca de la homosexualidad |
Recientemente el fundador de la revista Young Gay America (“América homosexual joven ”) Sr. Michel Glatze declaró al World Net Daily 1 : “Homosexuality came easy to me, because I was already weak”, es decir: “la homosexualidad me fue fácil, porque yo ya era débil”.
El resumen de su historia es como sigue: Su madre murió cuando él tenía 19 años y su padre cuando tenía 13 años. A esa edad ya estaba confundido, no sabía quién era y lo que sentía por los demás. Su confusión acerca del “deseo” y el hecho de que notaba que se sentía “atraído hacia los varones” lo puso en la categoría “gay” a la edad de 14 años. A los 20 años era declaradamente homosexual ante todos los que lo rodeaban. A la edad de 22 años se convirtió en editor de la primera revista dirigida a jóvenes homosexuales varones, su contenido fotográfico rayaba en la pornografía.
La revista tuvo un éxito inusitado entre la gente que se consideraba gay; recibió premios, reconocimientos y grandes honores incluyendo el National Role Model Award (o Premio Nacional al Modelo de Rol) de una de las mayores organizaciones gay, el Equality Forum (o Foro de Igualdad).
El Sr. Glatze añade: “La homosexualidad expuesta a mentes jóvenes es por su mismo origen pornográfica, destruye impresionantemente la mente y confunde su incipiente sexualidad. Yo no me di cuenta de esto hasta que cumplí treinta años de edad”.
Estudios de Gerard Van Den Aardwerg2, acreditado psicólogo holandés, catedrático por 30 años, casado, padre de siete hijos quien ha dictado cursos en E.U.A., Canadá y Brasil, autor de numerosos ensayos, libros y artículos sobre la homosexualidad confirma lo anterior: “La homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud; este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido pretender desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado ‘sentido de identidad sexual’. La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizado por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces en determinados aspectos de su vida emotiva de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría ‘víctimas’ de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados…”
Retomando las declaraciones que el Sr. Michael Glatze hace, hasta cierto punto nos introduce en la mentalidad homosexual, haciendo similitud con los estupefacientes : “Creemos –bajo la influencia de la homosexualidad-, que la lujuria no sólo es aceptable, sino virtuosa. No hay ningún deseo sexual fuera de la lujuria”. Como ejemplo, en México circulan invitaciones por correo web-internet aduciendo la “diversidad”, que invitan a talleres denominados “rito erótico” en los que recomiendan llegar incluso con “ropa cómoda”. Otro ejemplo es una noticia que salió en los diarios en el mes de Julio de este año3 : En Fort Lauderdale,
E.U.A., el alcalde Jim Naugle reveló que el ‘sexo público’ es un problema en esta ciudad. Se refería a un correo por web-internet que recomienda algunos parques públicos como ‘buenos lugares’ para conseguir sexo-gay, y afirmó que “los parques son importantes para nuestros niños y no aceptamos este tipo de actividad sólo por ser inclusivos y tolerantes” afirmó el alcalde. De acuerdo al periódico Herald de esa ciudad, Naugle también votó en contra del traslado a un edificio dentro de la ciudad, de la Biblioteca Stonewall -cuya bibliografía es de contenido homosexual-, porque dijo: “la colección de libros en esta biblioteca contiene pornografía”.
Si nos trasladamos al ámbito internacional, también allí ha llegado la presión para difundir este sistema de vida. El movimiento mundial para la emancipación de los homosexuales trata de eludir cuestiones fundamentales, se sirve de medias verdades y maneja el concepto de ‘discriminación’ para suscitar compasión, hace del homosexual una víctima. En julio del presente año, Douglas Sanders, profesor de la Universidad de British Columbia y de orientación homosexual, presentó un trabajo denominado “Sexual Orientation in International Law” (Orientación sexual en la Ley Internacional) publicado por la ILGA, asociación internacional de lesbianas y gays, que contiene la historia del avance de los derechos homosexuales en Europa y cómo el ejemplo europeo puede ser modelo para la Organización de las Naciones Unidas. El declara que las expresiones “orientación sexual” e “identidad sexual” no se encuentran mencionadas en ningún instrumento internacional existente sobre derechos humanos pero “invocando disposiciones acerca de “privacía personal e igualdad” los homosexuales han logrado reconocimiento en la arena internacional de derechos humanos.
Muchos Estados Miembros de la O.N.U. no están de acuerdo con el análisis de Sanders, sin embargo, en la Unión Europea es diferente. Allí la derogación de leyes criminales anti-homosexuales y la prohibición de discriminación han logrado avanzar en términos de custodia parental, leyes de herencia, derechos de inmigración para parejas del mismo sexo, programas educativos patrocinados por el gobierno contra cualquier crítica de la homosexualidad en escuelas y adopción por homosexuales y lesbianas. En 2003, Brasil introdujo en la Comisión de Derechos Humanos
O.N.U., una resolución denominada “Derechos Humanos y Orientación Sexual” la cual falló por fuerte oposición, sin embargo la aprobaron un número considerable de países latinoamericanos; el representante de la Conferencia Islámica (OIC) lo llamó: “Un intento de desarrollar normas que directamente contradicen los sistemas fundamentales de valores”.
Pero esto ya quedó atrás, trasladémonos a este año 2007 y veamos lo último que ha acontecido : durante la tercera semana del mes de Julio, en contraposición con una decisión previa del Comité de Acreditación de las Organizaciones no Gubernamentales (NGO), el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) votó en Ginebra, Suiza a favor de garantizar ‘status consultivo oficial’ a la Coalition Gaie et Lesbienne de Québec (CGLQ) y a la Swedish Federation for Lesbian, Gay, Bisexual and Transcender Rights (RFSL). El proceso de votación fue sumamente confuso debido al lenguaje sin aclaración. La moción pasó con 22 países que votaron a favor, 13 en contra, 13 abstenciones y 6 ausentes. Previamente la Comisión Internacional de Derechos Humanos Gay y de Lesbianas (IGLHRC) y ARC International hicieron una intensa campaña para la votación en ECOSOC y así asegurarse de que la solicitud de ambos grupos mencionados fuese aprobada. Los miembros del ECOSOC que votaron a favor de garantizar un status en la Organización de las Naciones Unidas a las organizaciones CGLQ y RFSL fueron : E.U.A., Reino Unido, Albania, Austria, Bolivia, Brazil, Canadá, Rep. Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Guinea-Bissau, Islandia, Japón, Lituania, Luxemburgo, MÉXICO, Holanda, N. Zelanda, Portugal y Rumania.
Los que votaron en contra fueron: Algeria, Bielorrusia, Benin, China, Guinea, Indonesia, Iraq, Pakistán, Fed. Rusa, Arabia Saudita, Somalia, Sri Lanka y Sudán. También es importante mencionar que la International Lesbian and Gay Association (ILGA) fue despojada de su status en ECOSOC debido a que promovía la pedofilia y sus repetidos intentos de recuperar el status han sido negados, pero realizó una intensa campaña en 2006 para animar a sus 550 organizaciones afiliadas a enviar solicitudes a la
O.N.U. para obtener un status consultivo y muchas lo han logrado. Después de la votación en ECOSOC, el director ejecutivo de la CGLQ en conjunto con el representante norteamericano de ILGA Yuan Lapointe, éste declaró que su grupo planea ahora usar a la O.N.U. como plataforma para extender los “derechos homosexuales” a muchos de los países que votaron en contra. Esto no debe preocuparnos ya que México votó a su favor.
Ciertamente lo anterior pretende recordarnos los puntos esenciales inherentes al avance de la homosexualidad y presentar algunos de los hechos relevantes que acontecen actualmente además del papel que México desempeña en este aspecto en el ámbito internacional. Un postulado de salud reconocido mundialmente es : La homosexualidad es una alteración del desarrollo de la identidad sexual; en la base hay una especie de baja autoestima en el hombre o en la mujer, es decir, esa persona se siente menos hombre o menos mujer.
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