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Dando ejemplo personal en la tarea de “curar las heridas”, Benedicto XVI se reunió ayer con ocho víctimas de pedofilia de sacerdotes, con quienes rezó y lloró en un encuentro cargado de emoción. Igual que en ocasiones similares en Washington, Sidney y Roma, el encuentro fue absolutamente privado, sin cámaras ni periodistas, y sólo se dio a conocer después de haber terminado.
Los veinte minutos de diálogo con el grupo y con cada una de las ocho personas a lo largo de veinte minutos en la nunciatura apostólica se fueron cargando de emoción. Según Lawrence Grecht, de 37 años, “fue muy emotivo, y todo el mundo lloraba”. Grecht añadió que “yo he pasado veinte años sin fe, y le dije al Papa que él llenaba el vacío de lo que un sacerdote me arrancó cuando yo era joven. Esto ha cambiado mi vida, y ahora puedo decir a mi hija que vuelvo a creer”. |
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